El oligarca consentido de la 4T
Opinión de
Es cierto, y cada vez hay más pruebas irrefutables, que la autonombrada “Cuarta Transformación” buscó crear, como todo movimiento político que alcanza el poder, a sus nuevos ricos. Empresarios y políticos, o políticos que se volvieron empresarios utilizando a sus amigos y compadres como prestanombres para traficar influencias y obtener contratos millonarios del gobierno, hoy gozan de fortunas tan abultadas como inocultables, construidas en apenas un sexenio y que son motivo de escándalo por la corrupción con la que fueron acumuladas.
Pero si en algo fue también inteligente la 4T, es en que no se metió con los hombres más ricos de México. Los empresarios potentados a los que su fundador, Andrés Manuel López Obrador, siempre se refirió como los integrantes de “la oligarquía” de los gobiernos del PRI y del PAN, terminaron siendo respetados y hasta beneficiados por el expresidente que a lo más que llegó fue a cobrarles más impuestos y eliminar los mecanismos de condonación y consolidación de los que se beneficiaban sus grandes empresas, pero lejos de enfrentarse a ellos como lo hizo durante años en su discurso, una vez en la Presidencia, el tabasqueño los volvió sus aliados y les siguió dando negocios y contratos multimillonarios.
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