Señorío Tlaxcalteca… La Negación como Estrategia
Opinión de Martín Ruiz
Cuando la Gobernadora de Tlaxcala Ignora la Voz del Pueblo
Parece que la realidad supera la ficción en la que vive nuestra Gobernadora. En un gesto que revela más sobre la desconexión de la élite política que sobre la realidad cotidiana de los tlaxcaltecas, la mandataria Lorena Cuéllar Cisneros ha optado por desestimar con desdén las encuestas que la ubican entre las peores mandatarias del país.
«No les doy importancia, soy la mejor gobernadora que ha tenido Tlaxcala«, habría declarado con esa frialdad que caracteriza a quienes prefieren el eco de sus propios logros autoproclamados al clamor de una ciudadanía hastiada.
Y, para rematar, descalifica específicamente las mediciones de Arias Consultores de septiembre y octubre de 2025 por supuestamente carecer, según ella, de «rigor metodológico». En un estado donde la inseguridad, la corrupción y la impunidad se enquistan como una herida crónica, y donde las ocurrencias y los moches devoran los recursos públicos, esta minimización no es solo un error político; es un síntoma profundo de un liderazgo que ha priorizado la imagen sobre la acción, el autoengaño sobre la rendición de cuentas.
Analicemos, con la seriedad que merece esta crisis de credibilidad, el trasfondo de tales declaraciones. Las encuestas en cuestión –aunque el Palacio de Gobierno prefiera tratarlas como humo disipable– no son meras especulaciones periodísticas ni conjuras opositoras. Proceden de firmas independientes, como las recurrentes mediciones que en meses recientes han colocado a Cuéllar en los últimos peldaños de aprobación entre las 32 entidades federativas.
En septiembre de 2025, por ejemplo, un sondeo nacional la situaba en el puesto 29, con apenas un 28% de opiniones favorables, superada solo por gobernadores en estados azotados por violencia extrema o escándalos mayúsculos.
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