Señorío Tlaxcalteca… La violencia que se esconde en las escuelas
Opinión de Martín Ruiz
Los protocolos que tanto presumen y suelen destacar las autoridades estatales son una patraña, y una simulación, es decir, letras muertas que no sirven absolutamente para nada.
Ejemplos hay muchos, pero quizá uno que describe todo lo anterior pasó el jueves en la Escuela Secundaria Técnica Número 9 de San Andrés Ahuashuatepec, comunidad del municipio de Tzompantepec.
Ahí, un joven logró ingresar a las aulas sin ningún problema una arma hechiza calibre .22 la cual estaba cargada, tan es así que no se sabe sí por juego, descuido o intencionalmente se accionó, lesionando a otro estudiante en el pie.
La herida fue evidente porque el alumno presentaba en su cuerpo un orificio de entrada y otro de salida provocado por el impacto de una bala. La detonación generó caos y de inmediato intervinieron los directivos de la institución educativa, quienes se mostraron preocupados no tanto por el estado de salud del joven, sino para que el caso no trascendiera a los medios de comunicación y se volviera un nuevo escándalo.
El director de esa secundaria, Héctor García Hernández, logró parte de su objetivo porque el caso no trascendió el jueves y viernes y fue hasta el sábado que algunos medios dieron cuenta de ese hecho, consignando que el encargado de la escuela intentó ocultar lo sucedido.
De acuerdo con la información disponible, se sabe que el viernes por la mañana las autoridades de la Secretaría de Educación Pública de Tlaxcala y de la Unidad de Servicios Educativos del Estado de Tlaxcala (SEPE-USET) se enteraron del preocupante suceso, por lo que de inmediato se dieron a la tarea de investigar y tratar de esclarecer los hechos.
La columna completa, aquí:
La violencia que se esconde en las escuelas – Señorio Tlaxcalteca