Mataron a un buen mexicano
Opinión de
En el México de hoy, hablar con valentía y verdad, con congruencia y sin miedo puede costar la vida. Alzar la voz e incomodar, puede terminar en la muerte. El sábado pasado asesinaron frente a decenas de personas, en un espacio público, a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan. Mataron a quien tantas veces llamó a las cosas por su nombre: al corrupto, corrupto; al criminal, criminal.
Le arrebataron la vida las balas de los criminales, pero también la incapacidad de las instituciones de cuidar a quien tantas veces alertó sobre amenazas en su contra, riesgos a su seguridad y la de los habitantes de su municipio. Lo mató la incapacidad del gobierno, la ineptitud del estado michoacano y las omisiones o complicidades de su gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla.
Sobre el mandatario estatal recaen suficientes señalamientos y acusaciones, como para que sea investigado por presuntos vínculos con criminales. ¿El gobernador aún tiene visa estadounidense, por ejemplo? ¿O ya le fue retirada? Michoacán está en manos del crimen organizado. Las evidencias se apilan. Los asesinatos, también. Hace apenas unos días, asesinaron a Bernardo Bravo, líder de los limoneros que exigía seguridad y alto a las extorsiones. Ahora es Carlos Manzo quien acusó al gobernador de colusión con narcos.
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