Señorío Tlaxcalteca… Un nombramiento con tufo de despedida
Opinión de Martín Ruiz
La designación de Eduardo Hernández Tapia como nuevo titular de la Secretaría de Infraestructura, quizá marca el inició de la despedida de la actual administración estatal encabezada por Lorena Cuéllar Cisneros.
Después de que esa dependencia tuvo dos figuras de cierto peso político, el actual presidente municipal de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García y el jalisciense ex panista Diego Corona Cremean, la mandataria optó por un técnico que sólo se encargará de terminar las obras emblemáticas del actual gobierno y asumir todas las responsabilidades administrativas, financieras y legales que se deriven de las observaciones que existen y surgirán de las revisiones que haga y realice la Auditoría Superior de la Federación y el Órgano de Fiscalización Superior.
Lorena Cuéllar es una política experimentada que conoce los ritmos y los tiempos del gobierno, por lo que es obvio que optó por designar a un funcionario empapado de sus proyectos y descartó la posibilidad de experimentar con otro colaborador foráneo o ajeno a los planes y obras que se vienen ejecutando en la entidad.
El relevo en la Secretaría de Infraestructura no se pensó en función de proyectar o darle juego político a alguien más, sino en un funcionario que sin tener una gran trayectoria se dedique a concluir las obras lorenistas como la Ciudad de la Seguridad, la Ciudad del Deporte, la Ciudad de la Cultura y el Entretenimiento, la Ciudad Administrativa y la Escuela de Policía, entre otras más.
En pocas palabras, Eduardo Hernández pasó de chalán a maestro albañil, lo que sin duda es una clara señal de que el gobierno de Lorena Cuéllar se está preparando para dejar el poder, pues ya no le importa tener a un secretario de renombre o prestigio, sino a un colaborador que se comprometa a terminar correctamente las obras en los plazos establecidos.
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