Señorío Tlaxcalteca… Ya ni disimulan tantito
Opinión de Martín Ruiz
Contraproducente está saliendo la mentada reforma al Poder Judicial de Tlaxcala.
No sólo porque a través de la operación acordeón que se puso en marcha en los pasados comicios extraordinarios para elegir magistrados y jueces llegaron los amigos y los recomendados, sino porque la poca autonomía que quedaba en el Poder Judicial de Tlaxcala se fue al cagadero.
Y si no me cree sólo vea cómo se integró el poderoso Órgano de Administración del Poder Judicial para comprobarlo. Como presidente fue designado el obediente y desconocido Sergio Flores George, quien se venía desempeñando como titular de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Anticorrupción del Estado de Tlaxcala, considerado por muchos como un mero ornato.
Para ayudarlo en el sometimiento que habrá para los magistrados y los jueces, también llegó Edna Oded Pérez García, ex titular de la Dirección de Adquisiciones y Contratación de Servicios de la Oficialía Mayor de Gobierno y Sonia Lilian Rodríguez Becerra, ex Oficial Mayor de la Fiscalía General de Justicia de Tlaxcala y mano derecha de la fiscal Ernestina Carro Roldán.
También llegó el ex consejero electoral Raymundo Amador García, quien en junio del 2016 fue denunciado penalmente por el representante del Partido del Trabajo ante el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones, Jesús Portillo Herrera, por haberle solicitado un pago de 750 mil pesos para permitirle llegar a ser diputado plurinominal. Finalmente el quinto miembro es Germán Mendoza Papalotzi, ex funcionario del ITE y de la FGJE.
Con tales designaciones y nombramientos, prácticamente la gobernadora del estado, Lorena Cuéllar Cisneros, tiene el control financiero y jurisdiccional del Poder Judicial de Tlaxcala, tal y como ejerce el mando en el Congreso del Estado a través de la líder de Morena, Marcela González Castillo, quien sin ser diputada local prácticamente ordena qué hacer y qué frenar u obstaculizar a los dóciles legisladores tlaxcaltecas.
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