Carlos Manzo y el mensaje a los políticos
El asesinato de Carlos Manzo en Michoacán es un hecho profundamente lamentable, cada vida arrebatada por la violencia representa una herida más en el tejido social de un país que sigue sin encontrar la ruta hacia la paz. Sin embargo, resulta aún más preocupante ver cómo algunos actores políticos aprovechan tragedias como ésta para subirse al tren de la indignación selectiva, utilizando las redes sociales para expresar condolencias que, en muchos casos, están teñidas de oportunismo y cálculo electoral.
Hoy vemos a dirigentes y militantes de Movimiento Ciudadano y de otros partidos “rasgándose las vestiduras”, condenando lo ocurrido y exigiendo justicia, pero hace poco más de un año, durante la administración de Enrique Alfaro en Jalisco, sucedió un episodio muy similar que pasó prácticamente desapercibido para esos mismos políticos.
En aquel momento, el alcalde priista de Pihuamo, Jalisco, Humberto Amezcua, acudió a Guadalajara para pedir apoyo ante el incremento de la violencia en su municipio, buscaba ser escuchado por el gobierno del estado, pero ni siquiera logró que le tomaran la llamada en Palacio de Gobierno, por medio del entonces dirigente del PRI Jalisco, Antonio Padilla, quien intentó gestionar el encuentro, pero la respuesta fue el silencio. Lamentablemente, horas después, al regresar a su municipio, Humberto Amezcua fue asesinado.
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