Señorío Tlaxcalteca… El intento fallido de Lorena por extinguir el
Por Topiltzin H. Xochitiotzin Ortega.
Muchas veces le escuché hablar sobre la muerte, siempre tuvo muy arraigado cierto sincretismo tanatoligico, decía – cada noche al cerrar los ojos es un ensayo de mi muerte, no hay certeza de que una vez cerrados los ojos, despierte del sueño, la muerte desde la visión Indígena y la muerte desde la visión Cristiana, ambas comparten el rasgo del sacrificio…
Estos días eran muy intensos para él, Ofrendas, Corridas y Fiesta, todo alrededor de esa Tlaxcala, heredera de su raíz Indígena y su raíz Española. Hoy en día los programas gubernamentales, sobre todo los de educación, han fomentado la protección de esta tradición de “Muertos” pero se ha caído en el folklore, en las escuelas, con el afán de ganar un premio “googlean” o “wikipedian” información, la respuesta está en nuestros “Ancianos” esa voz con la sabiduría de la vida, de niño vi la pasión de ambos (Padre y Madre) al poner la ofrenda, a pesar del dolor de haber perdido a su primer hijo, la ofrenda y la visita al panteón nunca fueron una tradición, menos folklore, fue un ritual de dolor, sanación y esperanza.
Ahora ellos no están y somos nosotros quienes les tendemos el “camino de Cenpuaxuchil” para que regresen…