Como en tiempos de Las Poquianchis
En febrero de 1964, la revista Alarma!, que no había cumplido aún un año de vida y dio la cobertura más exagerada e inescrupulosa del caso, pasó de tirar 100 mil ejemplares a 333 mil: en poco tiempo gozaba ya de una circulación garantizada de 950 mil ejemplares.
Las notas del reportero Jesús Sánchez Hermosillo, enviado a San Francisco del Rincón por el director de Alarma!, Carlos Samayoa, provocaban entre los lectores una sensación de morbo que solo pocas veces se había visto en la prensa mexicana: “Jamás la ley había conocido la perversidad humana en su grado más bajo y canalla”, “Las hermanas del diablo”, “Pocos casos tan espeluznantes como este. Pocos tan despreciables y merecedores del más enérgico de los castigos”. “¡Se pide que se les queme en leña verde!”.
La columna completa, aquí: