La caja china (o el humo sobre el agua)
Opinión de
Una secuencia de hechos cada vez más lamentables nos ha ido empujando hacia la pérdida de la objetividad crítica. Hay tantas ramas que hemos perdido de vista el tronco. Pongo ejemplos: que los hijos del presidente López Obrador no hayan tramitado los amparos para eludir una orden de aprehensión (y que Andrés Manuel López Beltrán se duela de las fake news) ha ocultado lo fundamental: la presencia indiscutible del joven heredero como uno de los personajes principales de la vida política de México.
La revelación del “Huachigate” y de su trama horrible de complicidades, crímenes, suicidios y extorsiones, han desviado la mirada de los ascensos concedidos por el Secretario de Marina a sus sobrinos y la influencia evidente que esos individuos tenían dentro de la institución. Supongo que no pasará mucho tiempo antes de que se consideren víctimas de una campaña mediática para desprestigiar a la sagrada institución (como parece sugerir ya la nueva ofensiva oficialista contra la “comentocracia”).
La historia develada sobre el señor Bermúdez Requena es grave. Celebro que el personaje ya esté sometido a juicio, tras haber intentado huir a Paraguay. Pero la secuencia es ominosa: Adán Augusto López dijo primero que ignoraba las actividades delictivas de su amigo; ahora dicen que, en cuanto lo supo, le dijo al presidente y éste ordenó que lo destituyeran.
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