Crisis de gobierno
Por ello nunca hay que sobredimensionarlas o subestimarlas. Todas deben atenderles con prontitud, pero también con firmeza, decisión y acierto. La mejor respuesta es defenderse gobernando.
Es decir, atendiendo puntualmente las funciones que son básicas en todo gobierno: administrar bien los recursos públicos, mantener la gobernabilidad política y saber comunicarse con la sociedad.
Con esto se demuestra que realmente existe gobernabilidad. El gobernante no debe acaparar la solución de todas las crisis, porque puede quedarse sin espacio suficiente para solucionarlas. Quien gobierna tiene múltiples adversarios y está expuesto al ataque constante.
Por eso, la función principal de sus colaboradores consiste en respaldarle y protegerle. Hay que aprender de los errores, pero también hay que saber exigir responsabilidades.
La columna completa, aquí: