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De política y cosas peores
Opinión de
“No pueden entrar”. El guardia, armado, de la puerta de acceso al campus de una universidad ultraderechista de Guadalajara le impidió la entrada al autobús en que iban los jugadores del equipo de futbol americano del Ateneo Fuente, de Saltillo. El coach le dijo: “Hoy por la tarde tenemos un juego aquí. Necesitamos ver el campo, y entrenar”. “Pos yo no sé -contestó el hombre-, pero no pueden pasar”. “¿Por qué?” -preguntó el coach. “Porque los jóvenes traen el pelo largo -explicó el guardia-, y se prohíbe la entrada a los que lleven el cabello así”. Era la época de los Beatles, y se usaba la melena. Inquirió el coach: “¿Qué podemos hacer?”. Sugirió el otro: “Apenas que el director de ustedes hable con nuestro rector”.
Replicó el coach: “Entonces ya la jodimos. El director trae el pelo más largo que los muchachos”. Yo era el director, y el coach era Jorge Castro Medina, quien a más de ser extraordinario entrenador era un maestro de la juventud y uno de los hombres de mejor calidad humana que en mi vida he conocido. Un reportaje acerca de él, escrito bellamente por Adriana Armendáriz y publicado por Vanguardia, periódico de mi ciudad, me hizo evocar al coach Castro. Lo recuerdo con infinito aprecio.
Jamás terminaré de agradecerle su amistad y la forma generosa en que apoyó mi tarea al frente de la gloriosa institución saltillense. Gracias a él los Daneses del Ateneo Fuente conquistaron numerosos campeonatos en el deporte de las tacleadas. Su labor llevó a miles de muchachos a aprender los valores de la disciplina, el trabajo en equipo y el espíritu de superación. Los padres de algunos de los jugadores se preocupaban porque los afanes del deporte hacían bajar el rendimiento escolar de sus hijos.
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