Opinión de Carlos Marín
El decomiso en Sinaloa de una tonelada 100 mil kilos con 20 millones de pastillas de fentanilo –el mayor en la historia– desmiente una vez más al mitómano López Obrador, quien juraba y perjuraba que en México no se producía esa droga.
Con tan descarada mentira, proyectaba un enfermizo patriotero narco-nacionalismo, como si a los delincuentes mexicanos les preocupara provocar la muerte de alrededor de 100 mil adictos por año en Estados Unidos.
Lo cierto –sus comunicados están en internet– es que la Secretaría de la Defensa Nacional, de 2019 a 2023, incautó poco menos de cuatro millones de pastillas de fentanilo.
Aunque el decomiso de que informó ayer el secretario federal de Seguridad, Omar García Harfuch, supera más de cinco veces lo que el Ejército halló en laboratorios clandestinos, México parece ser la mayor fábrica de pastillas de fentanilo en Norteamérica (en Canadá también se produce, pero según el gobierno gringo de México llega a EU más del 90 por ciento).
Es incomprensible que la presidenta Sheinbaum reaccionara con desdeñosa imprudencia al reportaje sobre la probable cooptación de estudiantes mexicanos de química por parte de los narcotraficantes publicado por The New York Times.
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Fentanilazo, mentiras y videos