Hora de gobernadores (otra vez)
Historia de
En el escenario del nuevo entendimiento México-Estados Unidos en materia de seguridad, uno de los temas fundamentales será el de los cuerpos policiacos estatales y municipales. Desde las reformas propuestas por el expresidente Calderón en 2008 hasta la última reforma de la Guardia Nacional, gobernadores y alcaldes tienen la obligación de invertir en sus organismos de seguridad locales y parece que, como se dice vulgarmente, se han hecho patos.
Aunque son la línea más débil de defensa contra las bandas de diferentes actividades del crimen organizado, las presidencias municipales y gubernaturas tienen obligación constitucional de invertirle en sus policías, de profesionalizarlas, de entregar reportes cotidianos de cómo van supuestamente mejorando y de convertirse en la primera línea de defensa –débil pero inevitable– de la inseguridad.
Los gobernadores han confiado en entregar sus dependencias estatales de seguridad a enviados directos de la Defensa o de la Marina o de plano colocar a incondicionales civiles que pudieran tener experiencia pero no capacidad para enfrentar la capacidad de fuego, corrupción y expansión de la delincuencia organizada.
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