La política: diplomacia, discursos y tribunales
Opinión de
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo eligió la ruta de la diplomacia frente a Donald Trump. El presidente estadounidense, fiel a su estilo incendiario, la acusó de “tener miedo” a aceptar ayuda contra los cárteles. Ella no mordió el anzuelo: prefirió negar la afirmación sin convertirla en pleito, dejando claro que lo importante es la relación bilateral y, de paso, reafirmar que la política de seguridad se conduce desde Palacio Nacional, no desde Mar-a-Lago.
En el Gabinete de Seguridad, la presidenta, acompañada de Omar García Harfuch, giró la orden: aumentar policías estatales y ministerios públicos. El acuerdo tiene fecha límite en 2029, pero en Sinaloa el déficit es tan amplio que Miguel Calderón Quevedo ya adelantó que el esfuerzo será mayor, quizá de hasta un 40 por ciento. Una meta ambiciosa en un estado donde el uniforme escasea y la inseguridad no da tregua.
Mientras tanto, la diputada federal Olegaria Carrasco volvió a levantar la mano… en Facebook. Su discurso, réplica exacta del guion de la 4T, celebró el informe presidencial y prometió que “la transformación no se detiene”. En la práctica, la legisladora sinaloense ha perfeccionado el arte de repetir lo que dicta la línea nacional, aunque la vida cotidiana de sus electores esté marcada por problemas que no se resuelven con hashtags ni frases de unidad.
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