La crisis morenista
Opinión de
En 1989, Rafael Segovia decía lo siguiente: “El PRD es Cuauhtémoc Cárdenas. La peor encuesta de opinión nos enseña la popularidad del segundo y la indiferencia del público cuando del primero se trata… La situación recuerda de manera sorprendente la postura de De Gaulle fuera del poder: la legitimidad yo la encarno, los partidos son deleznables y politiqueros, son presas de ambiciones particulares inconfesables, la política es un charco de ranas, ergo o se me entrega el poder, a mí y a los míos —nunca a un partido—, o vamos al desastre.
Cambie usted PRD y ponga MORENA; cambie a Cárdenas por López Obrador y el párrafo ilustra lo que subyace a la actual crisis morenista. MORENA todavía no es un partido, sigue siendo un movimiento en busca de identidad. Es más una colectividad amorfa con un vínculo identitario con AMLO, que un partido bien estructurado. Su éxito electoral se debe a múltiples factores: el liderazgo populista de AMLO; la red clientelar que malamente crearon a partir de los programas sociales; el desencanto con el PRIAN; y los aciertos en materia laboral del sexenio anterior, entre otras cosas. Pero ningún éxito deriva del partido como tal, simplemente porque —insisto— todavía está en ciernes y depende de la figura del líder populista.
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