La dejaron sola
Siempre les ha atraído más lo podrido. Florestán.
A Claudia Sheinbaum se le calentó la cabeza el viernes en Culiacán, y lo entiendo, cuando le dieron el reporte de la declaración del defensor de Ovidio Guzmán, después de que éste, ante una Corte Federal en Chicago, se declarara culpable de los delitos que le acusa el Departamento de Justicia de Estados Unidos buscando privilegios por información, y reviró como lo hubiera hecho yo, con la diferencia de que la presidenta de México es ella.
Jeffrey Lichtman, el protagonista defensor, que lo fue de El Chapo Guzmán, que cumple una condena perpetua, se mofó de que la presidenta, mal guiada por sus consejeros, hubiera exigido que el gobierno de México participara en las negociaciones de los fiscales con este delincuente y le dijo que actuaba como publirrelacionista del cartel de El Mayo Zambada, lo que fue rechazado, obviamente, por Sheinbaum, y a lo que aquel le reviró insistiendo en lo del brazo de relaciones públicas del crimen organizado y ante lo que ayer anunció que lo demandará.
Entiendo perfecto su reacción, pero lo que no entiendo es por qué, desde un principio, los suyos no impidieron que iniciara ese dialogo dándole al defensa de narcotraficantes, un nivel que no tiene, y que, reitero, tiene todo por ganar y nada por perder, al revés que la presidenta.
Y en medio de todo, el silencio de Morena en el Senado, la Cámara de Diputados, del partido, de los suyos, si es que lo son, que cuando aparecieron lo hicieron mal y tarde porque era fin de semana.
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