El Bestiario…La sucesión de Tlaxcala a tope. Alfonso vs Ana Lilia y en medio Lorena.
Opinión de Edgar García Gallegos
El relevo por la gubernatura de Tlaxcala ya se cocina a fuego alto. Los grupos están formados y los dados sobre la mesa.
Falta año y medio para la elección, pero en Tlaxcala ya se vive una campaña sin anuncios. No hay día en que no se mencionen nombres, que no se filtren encuestas, que no aparezcan eventos disfrazados de asambleas, giras “informativas” o encuentros “casuales” que en realidad son parte del juego sucesorio.
Morena —el partido hegemónico del estado— vive su propia batalla intestina. Y aunque hay muchos suspirantes, la contienda real ya se centró en dos figuras que no se tapan: Ana Lilia Rivera Rivera y Alfonso Sánchez García.
Desde hace meses, la senadora se mantiene en el primer lugar de las encuestas. Pero sus números parecen haber tocado techo. No hay crecimiento, ni sorpresa, ni campaña. Su narrativa gira en torno a un discurso más ideológico que emocional. Su gran apuesta es resistir, mantener base y recoger el desencanto que ha dejado el Lorenismo en sectores progresistas.
No rompe abiertamente con la gobernadora, pero manda señales. Cree que hay electores molestos que podrían volverse suyos si se presenta como “la otra forma” de gobernar. Sin embargo, su gran flaqueza es la ausencia de estrategia comunicacional: no hay equipo visible, no hay viralidad, no hay músculo.
El presidente municipal de Tlaxcala capital también está en la pelea. A pesar de los señalamientos por inseguridad, calles destrozadas y falta de capacidad para gobernar la capital, ha logrado mantenerse competitivo. Tiene nombre, linaje y ahora también aliados: la gobernadora Lorena Cuéllar, su padre Alfonso Sánchez Anaya y —según se dice en los cafés políticos— un bloque formado por los ex gobernadores Héctor Ortiz y Beatriz Paredes.
Para empujar su causa, crearon la Asociación de Autoridades Municipales de Tlaxcala (AAMTLAX), donde varios ediles trabajan —algunos a regañadientes— en su proyecto. El reciente torneo de futbol entre municipios fue su intento por unirlos, generar presencia y reposicionarse ante el electorado joven. Está por verse si el balón le juega a favor o se le estrella en el poste.
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