Opinión de Alfonso Zárate null
La mentira del mito heroico culmina en la divinización del héroe. —Gustavo Le Bon.
Andrés Manuel recorre el país por última vez como jefe de las instituciones nacionales. No viaja solo, se ha hecho acompañar por la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, que aparece como una pieza del tinglado que construyó para despedirse de una etapa: la de gobierno presencial, más tarde gobernará a distancia.
La travesía llevó a los gobernadores a una competencia por el arrastre, la indignidad y la cursilería. A ver, superen esto: el gobernador de Baja California Sur, Víctor Castro, interrumpe su perorata con un nudo en la garganta y lágrimas a flor de piel.
El gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha —el mismo que ha admitido sus arreglos con el narco— reconoce en público que alguna ocasión le pidió al presidente que “le hiciera una curvita al asunto” (de la no reelección) para permanecer en el cargo.
Evelyn Salgado (Guerrero) y José Ricardo Gallardo (San Luis Potosí) no se miden: qué don Benito ni qué Madero o Cárdenas, Andrés Manuel ha sido el mejor presidente de la historia.
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