La siguiente presa: la prensa
La gobernadora Layda Sansores, ampliamente reconocida por carecer de límites, acusó a Jorge Luis González, exdirector del diario Tribuna, de haberla calumniado y utilizado un discurso de odio y violencia en su contra. Una jueza de control, Guadalupe Martínez Taboada, ignoró el alegato del periodista que los contenidos de los que ella se quejaba, ni eran suyos ni los había publicado en ese medio, al que dejó de pertenecer en 2017. No le importó: le ordenó dejar de ejercer su profesión durante dos años y no publicar nada, ni en redes sociales. A la Organización Editorial del Sureste, que edita Tribuna, le ordenó desaparecer su sitio Web, sin sentencia firme ni escuchar sus alegatos de defensa.
En Puebla, el gobernador Alejandro Armenta, coronó su primer semestre en el poder de agresiones a periodistas y a medios de comunicación, los ha insultado y amenazado, al publicar una ley que como diputado presentó su actual coordinador de asesores, sobre Ciberseguridad, que tipifica el “ciberasedio”, que permite que cualquier persona pueda solicitar la eliminación de contenidos digitales, que diga que la insultaron, injuriaron, ofendieron o agraviaron con la “insistencia necesaria” para causarse en daño en su integridad física o emocional, sin necesidad de una orden judicial.
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