Lo que no se nombra, no existe
Desde que Morena llegó al poder, la narrativa oficial ha sido clara: no nombrar a las víctimas. La omisión se ha convertido en un arma para proteger la imagen del régimen, mientras oculta la realidad brutal que azota a México.
La frase “Lo que no se nombra, no existe”, acuñada por el feminismo para visibilizar la desigualdad de género, es hoy paradójicamente ignorada por la presidenta con “A”, quien decide no nombrar a las víctimas. La semana pasada solo le dedicó un minuto a Irma Hernández; jamás la mencionó por su nombre. Solo dijo: “la persona”.
El gobierno solo difunde las cifras que le convienen: su popularidad, su aceptación. Pero las cifras reales —más de 221 mil homicidios dolosos, 125 mil personas desaparecidas, el aumento en extorsiones y secuestros—, permanecen en la sombra, invisibilizadas por una narrativa que busca esconder su incapacidad, complicidad y fracaso.
La estrategia es simple: si no se habla, no pasa; si no se nombra, no existe. Controlar los medios para evitar que se publiquen este tipo de noticias. Pero la violencia, la muerte y el dolor persisten, aunque el poder intente ignorarlos.
La columna completa, aquí: