Morena paga las cuentas por corrupción
Opinión de
Es un fantasma que aparece ya en las encuestas, públicas y confidenciales; que ameritó este sábado un reporte en la portada de “The New York Times”; domina los discursos recientes de la presidenta Claudia Sheinbaum; recorre a partidos y cuarteles políticos que alistan nombres, estrategias y recursos para la gigantesca elección intermedia de 2027 que puede cambiar el equilibro del poder en México. El mismo fantasma que causa insomnio en el oficialismo, en particular en Morena y en su dirigente, Luisa María Alcalde.
“Desencanto” y “traición” ante la descarada riqueza de líderes políticos morenistas son términos mencionados en porcentajes crecientes en los mismos estudios de opinión que otorgan un respaldo cercano al 70% a la presidenta Claudia Sheinbaum, superior incluso al que logró su antecesor Andrés Manuel López Obrador, al iniciar su segundo año de gestión.
La mandataria concita apoyo, pero su partido ha empezado a pagar las cuentas por la corrupción atribuida a figuras tan visibles como los hijos del tabasqueño –Andrés “Andy”, Gonzalo “Bobby” y José Ramón López Beltrán-; el líder parlamentario Adán Augusto López y el expresidente senatorial, Gerardo Fernández Noroña, entre otros colocados para el reflector ciudadano.
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