Tapizados de corrupción
Opinión de
Es la regla, no la excepción. En la 4T la corrupción es norma. No desapareció, como afirmó AMLO, se desparramó y bañó a todo el gobierno del expresidente, incluido su primer círculo, sus amigos, familiares e hijos. Son tantos y de tal magnitud los escándalos que solo un iluso creería que López Obrador no se enteró ni supo nada. Por muy desobligado y omiso que pudiera haber sido, la corrupción y los corruptos desfilaron frente a él. No combatió ni erradicó ese cáncer de la vida política, sino que lo alimentó, consintió y se benefició.
El gobierno más corrupto en la historia de México es el de AMLO. No es apreciación ni conjetura, sino una verdad tan contundente como los datos duros. 180 mil millones desviados en huachicol fiscal, por año, según la FGR. Y unos 250 mil millones anuales que dejaron de entrar a las arcas públicas y se colaron por las porosas -y corruptas- aduanas, según la Secretaría de Hacienda que reportó un súbito aumento de 22% en la recaudación este 2025 con respecto a 2022: 22 de cada 100 pesos que debieron pagarse en impuestos el año pasado, por ejemplo, nunca ingresaron al gobierno.
La red inmensa de corrupción, solo en estos casos, supera los 400 mil millones de pesos anuales. Un quebranto sexenal de al menos 2.4 billones de pesos. El atraco es tan grotesco que sería imposible desligar a quienes tuvieron control de esos tramos en el gobierno, según las propias investigaciones. Ahí habría que enlistar a quienes estuvieron encumbrados en la Marina, Aduanas y Pemex, por ejemplo, y hasta a uno de los hijos de López Obrador, Andy.
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