No es lo mismo ella que él
La gallardía es algo de lo que desprecia la indiferencia y la ignorancia. Florestán.
El 30 de mayo de 2019, el presidente Donald Trump anunció aranceles progresivos a México a partir del 10 de junio del cinco al 25 por ciento en octubre si Andrés Manuel López Obrador no frenaba la migración cuando el tema no era el narcotráfico, como ahora es el fentanilo.
Ese mismo día le respondió con una carta y envió a Washington a su canciller, Marcelo Ebrard, para negociar directamente y se reunió en la Casa Blanca con el vicepresidente Mike Pence porque Trump estaba de visita en el Reino Unido.
Pero el mensaje que recibió fue el mismo y tajante: controlan el flujo migratorio o van los aranceles.
Cuando Ebrard reportó a López Obrador, éste se dobló de inmediato, aceptó la imposición, desplegó 28 mil efectivos militares en la frontera norte y Trump canceló los aranceles.
Pero nunca habló con él. No le dio a Ebrard el espacio para negociar, solo para aceptar, lo que le dio a Trump el discurso de la victoria que utilizó como uno de sus ejes centrales en su fallida campaña de reelección en 2020 en la que utilizó al presidente de México que el 8 de julio de aquel año, lo visitó en la Casa Blanca acompañado de los mismos empresarios que hoy se retratan con Claudia Sheinbaum y hace unos años con Enrique Peña Nieto, siempre los mismos, en apoyo de su campaña.
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