Primeras fisuras con Palenque
La primera señal fue cómo las plumas que controla el coordinador de asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, comenzaron a hablar del lastre que significaba el senador por su relación con Hernán Bermúdez Requena, quien desde el cargo de secretario de Seguridad de Tabasco, donde lo nombró Adán Augusto cuando fue gobernador, construyó un imperio criminal en el sur del país. Lanzar el ataque contra es el eslabón político más fuerte con López Obrador y las implicaciones para el expresidente si quedara arrollado por el torbellino tabasqueño, no tendrían sentido, salvo que hubiera sido una instrucción de la presidenta.
Ramírez Cuevas, el orquestador de la campaña contra Adán Augusto, fue el eficiente jefe de la maquinaria de propaganda de López Obrador y uno de sus operadores políticos, que ha ido recuperando poder en Palacio Nacional por sus capacidades dentro del mediocre equipo que llegó con Sheinbaum a la Presidencia. No se ha visto descuidado ni traidor con su jefe político, como se aprecia en algunas de las columnas, donde se aprecia su spin: López Obrador ha cumplido con su promesa de no jugar un papel transexenal. Esto es falso, pero es parte del esfuerzo para cuidarlo.
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