Que no se enoje Andrés Manuel
Opinión de
Lo que raramente hace, la presidenta Claudia Sheinbaum lo hizo ayer: iniciar su conferencia matutina para negar que existe un acuerdo con la DEA para trabajar conjuntamente contra los facilitadores del narcotráfico en la frontera entre México y Estados Unidos. En la víspera, la DEA anunció el Proyecto Portero, que tiene como elemento inicial la capacitación de policías mexicanos en Texas, y que en palabras del nuevo administrador de la agencia, Terrence Cole, “muestra cómo pelearemos, con planeación y acciones conjuntas con nuestros socios mexicanos… en una nueva era de reforzamiento policial transfronterizo”.
De ninguna manera, por cuanto a Palacio Nacional toca. Sheinbaum dijo desconocer sobre qué base la DEA había publicado el comunicado porque no se le había preguntado al gobierno mexicano, y sugirió que el gabinete de seguridad no tiene acuerdos con la DEA, porque solo están trabajando con el Comando del Norte. Esta divergencia no es la primera que tiene con Estados Unidos en el tema de la seguridad, aunque las anteriores fueron por las operaciones clandestinas en territorio mexicano.
El comunicado de la DEA, suscrito por Cole, no habla de acuerdo per se, sino de una “iniciativa bilateral audaz”, que sugiere que sí hubo pláticas bilaterales para llevarla a cabo. De otra forma, ¿por qué irían policías mexicanos a capacitarse en las técnicas que requiere la DEA para el combate transfronterizo? La Embajada de Estados Unidos en México expresó la posición de su gobierno, respaldando el comunicado de la agencia para la lucha contra las drogas con una respuesta frontal después de la mañanera presidencial, con un mensaje en X que dice “problemas compartidos, soluciones compartidas”, acompañando la fotografía de la primera plana de Reforma, cuyo titular principal dice: “Van la DEA y México por capos fronterizos”.
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