¿Van por políticos de la 4T?
Opinión de
La relación entre México y EU está sobre alfileres. Así la recibió el gobierno de Claudia Sheinbaum. Es parte de la herencia de López Obrador que, sobre todo en el último tramo de su sexenio se dedicó a abrir frentes que complicaron el margen de maniobra al nuevo gobierno.
AMLO tensó las cosas, mandó a la congeladora al embajador en México, exigió explicaciones y formuló un sinfín de preguntas que nunca encontraron respuesta tras la captura de ‘El Mayo’ Zambada. Como parte del legado del tabasqueño, la relación bilateral más importante para México, se descompuso. Eso, sumado a los prejuicios y diagnósticos de Trump y su gobierno, han colocado a ambos países en un extremo de tensión política, económica y social, no visto en décadas.
A la ola de redadas y detenciones de migrantes y los amagos arancelarios, que parecen dibujar la realidad de la dinámica entre ambas naciones, habrá que sumar trascendidos que apuntan en una dirección sobre la que hace rato hay ruido y sospechas: los nexos de políticos con el crimen organizado. Desde el pasado miércoles se publicó información sobre investigaciones en EU contra autoridades extranjeras y ayer se hizo público un memorándum del Fiscal general adjunto de EU donde se pide investigar los presuntos vínculos con cárteles. Ya no son solo dichos, las evidencias aparecen cada vez más. Y no solo es lo reciente, vale la pena un breve ejercicio de memoria porque nadie podría llamarse a sorpresa.
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