Un fin de semana de incertidumbre
En pocas ocasiones se han concentrado tantos temas delicados y tan sujetos a cualquier provocación como los que tendremos en las próximas 72 horas en la relación con Estados Unidos.
La determinación de la administración Trump en el tema de la corrupción y la complicidad con el crimen organizado, en sus diferentes vertientes, se puede constatar en un par de hechos ocurridos en las últimas horas. Primero y principal, por el documento del departamento de Justicia firmado el 9 de junio pasado y divulgado ayer en el que ordena que, con el fin de erradicar los cárteles y las organizaciones terroristas (recordemos que los cárteles están catalogados como tales según la justicia estadounidense), se requerirá “un esfuerzo sostenido para procesar a sus socios corruptos y desmantelar los mecanismos de financiamiento y las empresas fantasmas utilizadas por esas redes”.
El documento ordena focalizar los esfuerzos en el pago de sobornos por parte de los cárteles a políticos y funcionarios relacionados con ellos. Apenas ayer se desmintió que hubiera una lista de políticos y funcionarios mexicanos que el gobierno estadounidense habría presentado al mexicano por sus relaciones con el crimen organizado. Puede ser que no exista esa lista, pero es evidente que la justicia y el departamento de Estado tienen identificados a personajes políticos y empresariales, relacionados, sobre todo, con el tráfico de drogas, de personas y el contrabando de combustibles. Y el primer paso es la cancelación de visas, y vendrán muchas más (todos días nos enteramos de alguna) pero hay mucho más que podría venir detrás de esas cancelaciones. En ese tema debemos insistir en un punto: vamos delante de las demandas, me parece que legítimas, de la administración Trump o terminaremos siendo furgón de cola.
La columna completa, aquí: