Señorío Tlaxcalteca… Armando Contreras no garantiza la imparcialidad
Y ahora, a perseguir a Zedillo
Opinión de
El retorno de Ernesto Zedillo como actor político ha llenado de disgusto a la presidenta Sheinbaum, al punto de que ha lanzado afirmaciones bastante atronadoras, pero poco sustentadas en la realidad, en contra del expresidente mexicano.
No ocurriendósele mejor cosa, lo primero que dijo es que Zedillo es responsable de “la mayor crisis del país”, en alusión directa al Fobaproa, y prometió dar “lecciones” sobre este tema para “informar” –con el sesgo característico de su gobierno– al pueblo mexicano. Pero al darse cuenta de que esto resultaba insuficiente, ayer jueves pidió investigar los presuntos nexos de Ernesto Zedillo y de su esposa, Nilda Patricia Velasco, con el narcotráfico.
De la noche a la mañana, la señora presidenta decidió que deben investigarse las “pruebas” que acaba de exhibir en redes sociales Cesar Mario Gutiérrez Priego, hijo de un narcogeneral y candidato a ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Pero al hacerlo ha dado un paso más precisamente en el terreno que le reclama Ernesto Zedillo: la destrucción del Estado de derecho y la instauración de un Estado tiránico y policiaco.
Todo comenzó con dos publicaciones –una en Letras Libres y la otra en Nexos– en las que el expresidente Zedillo hace rigurosos recuentos de lo que había alcanzado el país en materia económica y política en los años “neoliberales” y lo mucho que se ha perdido o se está viendo comprometido en los siete años de transformación cuatroteísta.
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