Está sucediendo en este momento con la nueva presidenta de México: en campaña, analistas propagaron la versión de que Claudia Sheinbaum iba a matizar sus planteamientos cuando se pusiera la Banda Presidencial, que no podía hacerlo en ese momento porque necesitaba ganar la elección con López Obrador de su lado, pero que una vez en el poder, se distanciaría de las locuras. No se ha distanciado, las ha profundizado.
Ahora no sólo es un nutrido grupo de analistas. Es incluso el gobierno mexicano. A lo largo de todo este año, AMLO primero y Claudia después, han dicho que no creen las amenazas de Trump. Han dicho que son estridencias de campaña. Que en el poder se va a moderar. Y mientras tanto, Trump tiene a la mano el rosario de amenazas contra México: millones de deportados de golpe, cerrar la frontera el día 1 de su gobierno, metralla de aranceles, operaciones militares estadounidenses en suelo mexicano para combatir al narco, renegociación del TMEC.
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