COSA PÚBLICA…Descoordinado de la cabeza
Opinión de Albino Rubio Moreno
En Tlaxcala, la comunicación gubernamental parece haberse convertido en un tragicómico espectáculo digno de reality show. Octavio Navajas, el Coordinador de Comunicación del estado —mejor conocido en redes como “Tontavio Navajas”—, volvió a hacer gala de su mote durante la visita de Claudia Sheinbaum el pasado sábado. Mientras él se desempeñaba como una suerte de hostess de lujo, sonriendo y pavoneándose frente a las cámaras, su equipo cometía uno de esos errores que solo pueden calificarse como de manual: enviar al grupo oficial de boletines la ficha informativa sobre el cadáver hallado en el mismo río que la presidenta prometió comenzar a sanear y limpiar más tarde.
El timing no pudo ser más grotesco. Mientras Sheinbaum hablaba de proyectos ambientales y esperanza, la maquinaria de comunicación del gobierno estatal recordaba a la ciudadanía que, bajo la superficie de los discursos oficiales, la realidad sigue siendo tan cruda como un cuerpo flotando en las aguas contaminadas. No es la primera vez que Navajas demuestra una torpeza digna de su apodo, pero esta vez logró algo casi artístico: sabotear, sin querer, la narrativa gubernamental en pleno acto protocolar.
¿Qué dice de un gobierno que su Coordinador de Comunicación parece especializado en descomunicar? Que en lugar de profesionalismo, hay ocurrencia; que en vez de estrategia, hay improvisación. Y lo peor: que la desconexión entre el discurso y los hechos es tan evidente que ni siquiera pueden ocultarla en su propio guion.
Tlaxcala merece funcionarios que tomen en serio su trabajo, no caricaturas ambulantes que conviertan la comunicación pública en un chiste recurrente. Porque mientras Tontavio sigue en el cargo, cada boletín, cada evento, será recordado no por su mensaje, sino por la próxima metida de pata. Y eso, definitivamente, no es comunicación: es puro show del malo.
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