Por Edgar García Gallegos
A unas semanas de presentar su tercer informe de Gobierno, la morenista Lorena Cuéllar no vive sus mejores momentos, o al menos eso reflejan los datos de las recientes encuestas, y las observaciones que le hace La Auditoría Superior de la Federación en que detectó una serie de irregularidades en el manejo de recursos públicos.
LA POPULARIDAD EN DECLIVE…
Desde su toma de posesión, la gobernadora de Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros, ha experimentado un viaje accidentado en cuanto a su aprobación ciudadana. En agosto de 2023, su equipo de comunicación presumió con bombos y platillos, que logró posicionarse en el top 10 de gobernadores mejor evaluados del país, según el ranking de Consulta Mitofsky. En aquel entonces, ocupaba el noveno lugar a nivel nacional y el cuarto entre sus compañeros de Morena, superada únicamente por figuras de alto perfil como la gobernadora de Aguascalientes, Teresa Jiménez, y Mara Lezama de Quintana Roo.
Sin embargo, apenas unos meses después, el panorama es distinto. En el más reciente estudio de CE Research, la aprobación de Cuéllar ha descendido al 64% en su estado, colocándola en el lugar 17 en cuanto a respaldo hacia la presidenta Claudia Sheinbaum. ¿Qué sucedió en este corto periodo para que una mandataria antes considerada destacada ahora muestre señales de desgaste y desconexión con la ciudadanía?
En sus primeros años de gobierno, Cuéllar promovió logros en sectores clave como salud y desarrollo social, construyendo una imagen sólida. Sin embargo, el tiempo ha pasado y la falta de resultados palpables en otros rubros empieza a hacer mella en su administración. La ausencia de una estrategia de comunicación efectiva ha dejado vacíos que antes eran ocupados por titulares positivos y el respaldo de sus voceros. Esto plantea una pregunta inevitable: ¿por qué un gobierno que empezó con tanta fuerza ahora parece perder terreno?
Cuéllar llegó a ser una de las gobernadoras mejor evaluadas gracias en gran parte a su equipo que inicialmente supo aprovechar el ambiente de optimismo, al haber sido la mas votadas en las urnas en Tlaxcala y en el país, pero hoy en día, su estrategia de comunicación y de política, parece haberse quedado corto en la tarea de mantener una conexión efectiva con los ciudadanos, quienes cada vez exigen más resultados en áreas como seguridad, infraestructura y economía.
El caso de Cuéllar es un ejemplo claro de cómo la popularidad inicial puede desvanecerse rápidamente si no se mantiene un esfuerzo constante y si los voceros no están alineados con las necesidades del público, pues ya lleva tres, y cada día crece la percepción de que veremos muy pronto un cuarto.
La trayectoria de Lorena Cuéllar es una advertencia para otros líderes: ser bien evaluado al inicio no garantiza un respaldo duradero si no se toman medidas concretas. En un contexto donde cada vez más ciudadanos buscan resultados tangibles, los gobernadores deben estar preparados para responder con hechos y con una comunicación que refleje el trabajo diario de sus gestiones.
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