Por Martín Ruiz
El presidente municipal electo de Apizaco, Javier Rivera Bonilla, aún no comienza a gobernar y ya empezó a decepcionar a los habitantes de la ciudad riela, quienes ven como el ex priista y hoy morenista se está rodeando de panistas, los mismos que han manejado el ayuntamiento por casi 17 años y que hoy se están camuflando para seguir viviendo cómodamente de los recursos públicos que ven como botín.
Después del 2 de junio en que los apizaquenses decidieron darle la espalda al PAN para apoyar el proyecto de Javier Rivera han brotado muchas dudas respecto a si el morenista representará un cambio para el beneficio de los ciudadanos o si fue un error que pagarán muy caro, sobre todo porque dicen que el audaz empresario abarrotero ha desconocido acuerdos, ha dejado de contestar el celular a sus aliados y se ha pelado con sus impulsores.
De acuerdo con la versión de muchos de sus aliados, el ex priista dejó atrás su fingida humildad, su aparente disposición al diálogo, su simulación de ser hijo del pueblo y su disfrazado enojo y repudio hacia el PAN, para asumir una actitud soberbia, déspota, amenazante, beligerante, altanera y bravucona, como si él sólo hubiera ganado las elecciones para una de las presidencias municipales más importantes de la entidad.
La columna completa, aquí:
La temprana desilusión hacia autoridades electas – Señorio Tlaxcalteca (e-consulta.com)