El artículo 49 de la constitución establece que “el supremo poder de la Federación se divide en tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial… que no podrán reunirse dos o más poderes en una sola personal… y que no debe depositarse el poder Legislativo en un solo individuo”.
La sobrerrepresentación otorgada a Morena en la cámara de diputados y las maniobras para capturar a senadores de oposición para lograr, de manera ilegítima, la mayoría calificada, han vulnerado este principio y han sometido al Congreso a la voluntad del poder Ejecutivo. Adicionalmente, la aprobación de la reforma judicial pone en grave riesgo la independencia del poder Judicial y, con esto, la vigencia del sistema democrático.
No es exagerado concluir que estamos a punto de vivir una crisis constitucional; que avanza rápidamente la deriva autoritaria; y que está en curso un cambio de régimen, impulsado por un aparato de simulación democrática, hacia la dictadura.
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