En sus partidos de origen les llaman traidores.
Básicamente el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo dirigente Alejandro Moreno promovió la expulsión de ellos.
Pero también al de Acción Nacional (PAN) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), bien como militantes, bien como refugio.
Todos ellos tuvieron la misma actitud: permitir con su inacción o el abandono de sus correligionarios el triunfo de los candidatos del nuevo partido de Estado.
Rápido fueron recompensados.
Los premios más comunes son embajadas y consulados repartidos en distintas partes del mundo, desde posiciones privilegiadas en Europa hasta un país caribeño como República Dominicana.
La columna completa, aquí:
Los traidores de PRI, PAN y PRD esperan más premios de la 4T (msn.com)