Señorío Tlaxcalteca… El intento fallido de Lorena por extinguir el
Es decir, se impuso su máxima de 90 por ciento de lealtad y diez por ciento de capacidad. La urgencia fue por encima del rigor legislativo, legal y hasta lógico, ya no diga usted pensar en el país o en los ciudadanos, tenían la cabeza en su amado líder y en su egoísta futuro personal y por eso los errores, la urgencia, que no la presteza, la diligencia ni el razonamiento.
La línea marcada por el aún presidente fue la de aprobar fast track y a su modo, sin tocarle una coma y le cumplieron antes de que se fuera, el pasado 30 de septiembre.
Hoy todos padecen, padecemos, las consecuencias de su servilismo: sí, aprobaron lo que quiso, pero no pensaron, su vasallaje no dio para más, en el costo del proceso, la forma de elección, los tiempos, los candidatos, el futuro del Poder Judicial y de la impartición de justicia.
Hoy, a 53 días del fin de su gobierno, no saben cuándo serán esas elecciones, las van a posponer al 1 de octubre, por falta de tiempo; tampoco cuánto costarán, el régimen rechazó el costo de 13 mil millones de pesos que estableció el INE, ni cómo; no han decidido, siquiera, si serán 170 mil casillas u ochenta mil centros de elección.
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