Pragmatismo barato
Opinión de
Con la microscópica oposición se antoja imposible que Morena y sus aliados pierdan el poder pronto. No hay competencia ni liderazgos, no hay narrativa ni propuestas. No tienen con qué ni con quién.
La única manera de que vivan un desastre al interior de la 4T es con una grave división interna. Aunque todos los funcionarios, beneficiados con apoyos sociales y simpatizantes, parezcan contentos con las decisiones, ya se está gestando una corriente de enorme enojo por el pragmatismo, primero de AMLO y ahora del actual gobierno.
El entonces candidato incluyó a personajes impresentables que después resultaron altamente eficientes para el proyecto político, pero que nunca encajaron entre los revolucionarios del nuevo régimen. Manuel Bartlett, por ejemplo, que impuso a Salinas de Gortari, con una “vergonzosa caída del sistema.” ¿Cómo podemos convivir con ese señor, que le robó las elecciones al ingeniero Cárdenas?
Ignacio Ovalle, director general de CONASUPO con Salinas, es otro ejemplo vergonzoso de pragmatismo en tiempos de la izquierda. Y claro, el corrupto del pasado, se convirtió en el corrupto del presente: fue nombrado titular de Segalmex, y derivó en un escándalo de desfalco por más de 12 mil millones de pesos (más del doble que la Estafa Maestra de EPN).
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