Del “no soy lagarto” al “hámster”
Opinión de
“Seré peje, pero no soy lagarto”, se ufanaba el líder del Morena, López Obrador, para suplicar que le creyeran que él, por no tener cola que le pisen, acabaría con la corrupción. Sí, cómo no. Pues resulta que ahora la transformación, en materia de transparencia y combate a las ladronerías, acabó en reconocer que sí tienen cola chiquita, de hámster, como confesó, en el pleno Palacio de San Lázaro, sede de la Cámara de Diputados, en conferencia oficial, uno de sus prohombres.
¿En verdad les extraña que México haya caído, en el mundo, en la percepción de los ciudadanos que tienen un gobierno corrupto?, ¿Les parece raro que los ciudadanos consideren a sus autoridades cleptómanas?, ¿Somos los mexicanos unos malagradecidos que no sabemos reconocer la “honestidad valiente”? Veinte botones de muestra de la porqueriza:
1.- Derriban al Poder Judicial, diciendo que está corrupto, y no presentan una sola probanza contra jueces y magistrados. Al contrario, cambian la práctica judicial de un ministro, con una plática con la Presidenta. La peor corrupción es no respetar la división de poderes;
2.- Desaparecieron al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, INAI, (independientemente de las grillas que se traen sus comisionados) y que lo utilizaba la prensa, para obtener información fidedigna;
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