Pocos lo saben.
Pero Felipe Calderón sí:
La nación pudo haberse evitado la farragosa reforma judicial mediante la cual jueces, magistrados y ministros deberán pasar la morenista criba del llamado voto popular.
No podía entrever el futuro.
Decidió proponer como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a uno de sus compañeros académicos en la Escuela Libre de Derecho (ELD), Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.
Era una distinción, pero no satisfizo a quien defendió a los bancos inconformes con las estimaciones sobre las cuales se les liquidaría el rescate bancario a través del Fondo Nacional del Ahorro Bancario (Fobaproa).
Defendía los abusos de varios bancos agrupados en el amparo RA878/2004 con cinco actores –BBVA Bancomer, Bital, Banamex y Banorte– contra una resolución del Juzgado Noveno de Distrito en Materia Administrativa del Distrito Federal.
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