Golpeteo silente propina la presidenta Claudia Sheinbaum, un día sí y el otro también, a su antecesor Andrés López, al que defiende a capa y espada en público y hasta lo sigue llamando “presidente”, pero en los hechos lo exhibe sin cortapisa.
Sobre todo, en sus fracasos faraónicos que como gobernante nunca quiso aceptar, como en el tema de la seguridad pública, salud, educación y economía.
En seguridad, por ejemplo, el ilustre macuspano se pasó su sexenio repartiendo abrazos a los grupos criminales, y dejó que se fueran apropiando de al menos un tercio del territorio del país. No sólo eso, sino que siempre negó que en nuestro país se produjera fentanilo.
Pero desde el inicio de la gestión de Sheinbaum, los abrazos se acabaron. La estrategia, encabezada por el secretario de Seguridad. Omar García Harfuch, sí empezó a perseguir a los capos de los grandes cárteles, principalmente al de Sinaloa, y prácticamente todos los días informa sobre desmantelamiento de laboratorios de esa droga que a decir de López no se produce en México.
En materia de Salud, la presidentA ofreció hace unos días terminar en dos meses con el desabasto de medicamentos, cuando su antecesor negaba rotundamente que hubiera tal, y hasta montó una mega farmacia que nunca funcionó y de la cual nadie se acuerda.
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