Más allá de lo improductivo que resulta que un gobierno dedique horas y horas a menoscabar un trabajo periodístico, la presidenta de México y su equipo parecen no reparar en un riesgo central de su terquedad con la investigación del periódico neoyorquino. Al intentar descalificar el reportaje, el gobierno mexicano refuerza la impresión persistente que existe en Estados Unidos de que al proyecto de gobierno que comenzó con López Obrador y ahora continúa con Claudia Sheinbaum le interesa más la protección de las organizaciones criminales que su denuncia y persecución.
Ya en el sexenio pasado dejó dudas en Washington la manía del presidente López Obrador de referirse con notorio respeto a los jefes criminales y a sus organizaciones. Tampoco pasó desapercibido que López Obrador no celebrara la captura o sentencia de figuras criminales de relevancia. Eso, más las consecuencias evidentes de la fallida estrategia de los abrazos, generó en Estados Unidos la percepción de que en México no se tenía a un aliado de la ley sino a un cómplice de lo ilícito.
La información completa, aquí: