Opinión de
Este año comienza con presagios ominosos para México por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en exactamente 15 días. Trump ha enfocado en México el mayor número de amenazas, comerciales, deportaciones masivas, y contra los cárteles de las drogas, pero funcionarios del gobierno de Claudia Sheinbaum y algunos empresarios quedabién, sostienen que el segundo periodo de Trump en la Presidencia de Estados Unidos será positivo para México. Fuera de ese grupo y algunas voces aisladas en Estados Unidos que piensan que las amenazas son de humo, nadie duda aquí o afuera que tomará medidas en distintos grados desde el primer día en la Oficina Oval que afecten a mexicanos en ese país e impacten en México.
La presidenta Sheinbaum se ha inclinado hacia la minimización de las amenazas de Trump, aunque ha tomado medidas en el campo solo de la migración, que es la primera amenaza planteada, porque ha comprado el argumento que Trump es transaccional. Es cierto, pero ese análisis, que se basa en su primer periodo de gobierno no se aplica para el segundo, donde las condiciones y circunstancias -al no poderse reelegir no necesita hacer concesiones, y la sociedad está radicalizada- son muy diferentes a las que había hace ocho años.
El escenario más realista que le han presentado a Sheinbaum sobre lo que significará el segundo mandato de Trump, lo planteó Ken Salazar, el saliente embajador de Estados Unidos a un alto funcionario del gobierno, que lo hizo llegar a la presidenta. Salazar comentó que México deberá esperar un endurecimiento superior al que tienen previsto en Palacio Nacional, porque lo que cree su gobierno es que Trump desmantelará las políticas comerciales -toleró las violaciones al T-MEC a cambio de frenar la migración-, migratorias -relajamiento a las medidas draconianias de su predecesor-, y de seguridad -frenó dos investigaciones contra el expresidente Andrés Manuel López Obrador por presuntos vínculos con el narcotráfico– del gobierno estadounidense.
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