Señorío Tlaxcalteca… El intento fallido de Lorena por extinguir el
Opinión de Carlos Loret de Mola
¿A partir de qué momento es justo evaluar si la presidenta Claudia Sheinbaum está pudiendo con el paquete de gobernar México? En tres días cumple un mes. Me parece demasiado temprano para afirmar algo así. Pero los síntomas de este primer mes apuntan a que no va a poder con el paquete.
Eso, más que un riesgo para Morena, es un riesgo para ella, porque si se consolida el deterioro y permea la idea de que ella no puede, la rebelión no vendrá desde la oposición que ha perdido todo peso, la rebelión vendrá desde adentro del partido en el poder.
Me explico.
Seguridad. Es el rubro que más se ha descompuesto. Sinaloa es el ejemplo más dramático. Es todos los días, todos, desde hace más de un mes y medio. Ya no sólo es un problema de seguridad, es un escándalo político internacional por la pugna entre el gobernador y la FGR. Además, en cada vez más estados del país hay hechos que simbolizan la descomposición: los coches bomba en Guanajuato, el asesinato del sacerdote y la masacre de migrantes en Chiapas, el alcalde de la capital estatal en Guerrero, los narcobloqueos y quema de tiendas en Tabasco…
Democracia. Los desplantes autoritarios de la presidenta han logrado lo impensable: superar a los de López Obrador. La reforma judicial, creación de AMLO, lleva su respaldo. Pero la iniciativa de supremacía constitucional de Morena es toda suya. Y es peor. Ni López Obrador se atrevió a lo que ella. Incluso anunciar que desacatará una orden judicial. Es ya lugar común en la prensa internacional hablar de que México ha emprendido el triste camino de los regímenes autoritarios. Su pragmatismo político le ha llevado a romper todo estándar ético: se alió con los Yunes y avaló la desaparición de un senador con tal de conseguir la supermayoría en el Congreso que no le dieron las urnas. El empoderamiento récord de los militares ha ocasionado en poco tiempo varios episodios de abuso de fuerza que han causado indignación. Militarización, autoritarismo y falta de ética política. Ahí está la receta.
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