Por Martín Ruiz
El partido en el poder tendrá que frenar la adelantada sucesión en Tlaxcala o establecer reglas mínimas de civilidad política antes de que los morenitas terminen más divididos y enfrentados de lo que hoy están.
La muy adelantada sucesión por el gobierno de la entidad carece de un árbitro imparcial y de un liderazgo que ponga orden para garantizar un juego limpio y sin dados cargados, pues la gobernadora, Lorena Cuéllar Cisneros, al parecer se descartó para llevar a cabo ese rol y prefirió el papel de coordinadora de las aspiraciones del presidente municipal de Tlaxcala, Alfonso Sánchez García.
El pasado fin de semana dos de los adelantados aspirantes a suceder a la mandataria Cuéllar tuvieron actividades con resultados totalmente diferentes.
Mientras la senadora Ana Lilia Rivera Rivera encabezó una asamblea informativa en el municipio de Chiautempan para defender las reformas constitucionales del Poder Judicial y mostrar su respaldo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el alcalde capitalino Alfonso Sánchez la pasó mal en un evento que presidió el senador Gerardo Fernández Noroña.
Ambos políticos se promueven y aprovechan cualquier pretexto para dejar en claro sus intereses de buscar la candidatura de Morena al gobierno de Tlaxcala para los comicios del 2027.
Ana Lilia Rivera no deja de recorrer los municipios tlaxcaltecas y de mantenerse en contacto con la militancia y los fundadores de Morena que se están convirtiendo en sus principales operadores y aliados.
Alfonso Sánchez se deja guiar y arropar por la gobernadora que entre su grupo político no se cansa de enviar el mensaje de que es el delfín, proceso que también lleva a cabo con la clase política que está cercana a ella y en los diferentes grupos de poder con los que convive, lo malo es que su prospecto no despeja ni termina por convencer.
El domingo en un evento realizado en la capital tlaxcalteca donde estuvo el polémico Fernández Noroña, los asistentes abuchearon al edil morenista y le gritaron que se fuera, lo cual incomodó al senador del PT que pidió unidad y respeto a su invitado, pero aun así las muestras de rechazo siguieron.
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