En México hay dos historias, la que enseñan a los niños en las escuelas del gobierno, en libros con una ideología izquierdistas, y los que leen los estudiantes en las escuelas privadas que narran con mayor objetividad los hechos pasados.
En los libros “oficiales” Pancho Villa fue un héroe, “el Centauro del Norte” y su vida la redactan según les ordenaban funcionarios públicos, que por órdenes de “arriba” describían a esos personajes como héroes que ayudaron al progreso de México, e hicieron posible una revolución que redujo a pobreza.
En los libros con historiadores independientes no hay una descripción igual de estos héroes, cambia según el autor, pero el común denominador los coloca directa o indirectamente como asesinos y rateros.
Paco Ignacio Taibo II lo define como “Un revolucionario con mentalidad de asaltabancos”. Antes de sumarse a las filas de los revolucionarios era conocido como ladrón de vacas.
Zapata también tiene una personalidad controvertida, para unos en un héroe, para otros un asesino.
Sobre los hechos pasados hay diversas versiones, lo importante es si sus actuaciones facilitaron el progreso o solo generaron más violencia.
El gobierno de López Obrador, aunque es reciente, ya es un hecho pasado, y empieza el análisis de si en su gobierno disminuyeron el número de pobres o aumentaron, si se atrasó México o progresó.
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